jueves, 7 de enero de 2010

Los políticos hablan y los líderes actúan









Greenpeace España
“Los políticos hablan y los líderes actúan” Seguramente, mientras hipócritas de políticos salvadores del mundo, celebran el día de NAVIDAD, otros, con sus esfuerzos del día a día, sin tirar la toalla, verdaderos luchadores por un Planeta Mejor, se ven privados de libertad, por haber hecho una actuación pacífica y solo informativa. Juantxo, Nora, Christian y Joris, seguirán en prisión hasta el 7 de enero, pasarán sus vacaciones navideñas en una cárcel danesa.Ellos no pueden hablar pero sí podemos los que estamos fuera y exigimos su libertad inmediata. FELIZ DÍA DE NAVIDAD, para toda gente de buena voluntad, pero muy especialmente, para, Juantxo, Nora, Christian y Joris



martes, 10 de noviembre de 2009

¿Me Regalas una Sonrisa?



Tomás Melendo Granados


Diez principios y una clave para educar correctamente

TRES CONSEJOS DE PRIMER ORDEN.

1.- La primera cosa que los padres necesitan para educar es un verdadero y cabal amor a sus hijos.

Según escribe G. Courtois en El arte de educar a los muchachos de hoy, la educación requiere, además de «un poco de ciencia y de experiencia, mucho sentido común y, sobre todo, mucho amor». Con otras palabras, es preciso dominar algunos principios pedagógicos y obrar con sentido común, pero sin suponer que baste aplicar una bonita teoría para obtener seguros resultados.


¿Por qué? Entre otros motivos, porque «cada niño es un caso» absolutamente irrepetible, distinto de todos los demás. Ningún manual es capaz de explicarnos ese «caso» concreto. Hay que aprender a modular los principios a tenor del temperamento, la edad y las circunstancias en que se encuentren los hijos. Y solo el amor permite conocer a cada uno de ellos tal como es hoy y ahora y actuar en consecuencia: aun concediendo la parte de verdad que encierra el dicho de que «el amor es ciego», resulta mucho más profundo y real sostener que es agudo y perspicaz, clarividente; y que, tratándose de personas, solo un amor auténtico nos capacita para conocerlas con hondura.

De hecho, será el amor el que enseñe a los padres a descubrir el momento más adecuado para hablar y para callar; el tiempo para jugar con los niños e interesarse por sus problemas sin someterlos a un interrogatorio y el de respetar su necesidad de estar a solas; las ocasiones en que conviene «soltar un poco de cuerda» y «no darse por enterados» frente a aquellas otras en que lo que procede es intervenir con decisión e incluso con resuelta viveza…

Y, según decía, en todo este difícil arte los padres resultan insustituibles. Un matrimonio muy agobiado por su trabajo profesional buscaba en una tienda de juguetes un regalo para su niño: pedían algo que lo divirtiera, lo mantuviese tranquilo y, sobre todo, le quitara la sensación de estar solo. Una dependiente inteligente les explicó: «lo siento, pero no vendemos padres».

2.- La primera cosa que el hijo necesita para ser educado es que sus padres se quieran entre sí.


«Hacemos que no le falte de nada, estamos pendientes hasta de sus menores caprichos, y sin embargo…».

Expresiones como ésta las oímos a menudo, proferidas por tantos padres que se vuelcan aparentemente sobre sus hijos —alimentos sanos, reconstituyentes, juegos, vestidos de marca, vacaciones junto al mar, diversiones, etc.—, pero se olvidan de la cosa más importante que precisan los críos: que los propios padres se amen y estén unidos.

El cariño mutuo de los padres es el que ha hecho que los hijos vengan al mundo. Y ese mismo afecto recíproco debe completar la tarea comenzada, ayudando al niño a alcanzar la plenitud y la felicidad a que se encuentra llamado. El complemento natural de la procreación, la educación, ha de estar movido por las mismas causas —el amor de los padres— que engendraron al hijo.

Desde hace ya bastantes siglos se ha dicho que, al salir del útero materno, donde el líquido amniótico lo protegía y alimentaba, el niño reclama imperiosamente otro «útero» y otro «líquido», sin los que no podría crecer y desarrollarse; a saber, los que originan el padre y la madre al quererse de veras.

Por eso, cada uno de los esposos debe engrandecer la imagen del otro ante los hijos y evitar cuanto pueda hacer disminuir el cariño de éstos hacia su cónyuge. Desde que los críos son muy pequeños, además de manifestar prudente pero claramente el afecto que los une, los padres han de prestar atención a no hacerse reproches mutuos delante de ellos, a no permitir uno lo que el otro prohíbe, a evitar de plano ciertas aberrantes recomendaciones al niño: «esto no se lo digas a papá (o a mamá)», etc.

3.- Enseñar a querer.


Como acabamos de ver, el principio radical de la educación es que los padres se quieran entre sí y, como fruto de ese amor, que quieran de veras a sus hijos; el fin de esa educación es que los hijos, a su vez, vayan aprendiendo a querer, a amar.
Curiosamente y en compendio, educar es amar, y amar es enseñar a amar.

Según explica Rafael Tomás Caldera, «la verdadera grandeza del hombre, su perfección, por tanto, su misión o cometido, es el amor. Todo lo otro —capacidad profesional, prestigio, riqueza, vida más o menos larga, desarrollo intelectual— tiene que confluir en el amor o carece en definitiva de sentido»… e incluso, si no se encamina al amor, pudiera resultar perjudicial.

La entera tarea educativa de los padres ha de dirigirse, pues, en última instancia, a incrementar la capacidad de amar de cada hijo y a evitar cuanto lo torne más egoísta, más cerrado y pendiente de sí, menos capaz de descubrir, querer, perseguir y realizar el bien de los otros.

Sólo así contribuirán eficazmente a hacerlos felices, puesto que la dicha —como muestran desde los filósofos más clásicos hasta los más certeros psiquiatras contemporáneos— no es sino el efecto no buscado de engrandecer la propia persona, de mejorar progresivamente: y esto solo se consigue amando más y mejor, dilatando las fronteras del propio corazón.

SIETE RECOMENDACIONES MÁS.

4.- El mejor educador es el ejemplo.


Los niños tienden a imitar las actitudes de los adultos, en especial de los que quieren o admiran. Jamás pierden de vista a los padres, los observan de continuo, sobre todo en los primeros años. Ven también cuando no miran y escuchan incluso cuando están super-ocupados jugando. Poseen una especie de radar, que intercepta todos los actos y las palabras de su entorno.

Por eso los padres educan o deseducan, ante todo, con su ejemplo.

Además, el ejemplo posee un insustituible valor pedagógico, de confirmación y de ánimo: no hay mejor modo de enseñar a un niño a tirarse al agua que hacerlo con él o antes que él. Las palabras vuelan, pero el ejemplo permanece, ilumina las conductas… y arrastra.

En el extremo opuesto la incongruencia entre lo que se aconseja y lo que se vive es el mayor mal que un padre o una madre puede infligir a sus hijos: sobre todo a determinadas edades, cuando el sentido de la «justicia» se encuentra en los chicos rígidamente asentado, sobre-desarrollado… y dispuesto a enjuiciar con excesiva dureza a los demás.

5.- Animar y recompensar.


El niño es muy receptivo. Si se le repite con frecuencia que es un maleducado, un egoísta, que no sirve para nada, se creerá y será verdaderamente maleducado, egoísta, e incapaz de realizar tarea alguna…«aunque no fuera sino para no defraudar a sus padres».

Es mejor que tenga un poco de excesiva confianza en sí mismo, que demasiado poca. Y si lo vemos recaer en algún defecto, resultará más eficaz una palabra de ánimo que echárselo en cara y humillarlo. Mostrar al hijo que confiamos en sus posibilidades es para él un gran incentivo; en efecto, el pequeño —como, con matices, cualquier ser humano— se encuentra impulsado a llevar a la práctica la opinión positiva o negativa que de él se tiene y a no defraudar nuestras expectativas al respecto.

Cuando hace una observación correcta, incluso opuesta a la que nosotros acabamos de comentar o sugerir, no hay que tener miedo a darle la razón. No se pierde autoridad; más bien al contrario, la ganamos, puesto que no la hacemos residir en nuestros puntos de vista, sino en la misma verdad objetiva de lo que se propone.

Al animar y elogiar es preferible estar más atentos al esfuerzo hecho que al resultado obtenido. En principio, no se debe recompensar al niño por haber cumplido un deber o por haber tenido éxito en algo, si el conseguirlo no le ha supuesto un empeño muy especial. Un regalo por unas buenas calificaciones es deformante. Las buenas calificaciones, junto con la demostración de nuestra alegría por ese resultado, deberían ser ya un premio que diera suficiente satisfacción al niño.

Tampoco es bueno multiplicar desmesuradamente las gratificaciones. Por un lado, porque se le enseña a actuar no por lo que en sí mismo es bueno, sino por la recompensa que él recibe (o, lo que es idéntico, a pensar más en sí mismo que en los otros). Y además, porque cuando éstas vinieran a faltar, el pequeño se sentirá decepcionado: premiar reiteradamente lo que no lo merece equivale a transformar en un castigo todas las situaciones en que esa compensación esté ausente.

Conviene no olvidar una ley básica: educar a alguien no es hacer que siempre se encuentre contento y satisfecho, por tener cubiertos todos sus caprichos o deseos, sino ayudarle a sacar de sí (e-ducir), con el esfuerzo imprescindible por nuestra parte y la suya, toda esa maravilla que encierra en su interior y que lo encumbrará hasta la plenitud de su condición personal… haciéndolo, como consecuencia, muy dichoso.

6.- Ejercer la autoridad, sin forzarla ni malograrla.


Por lo mismo, para educar no son suficientes el cariño, el buen ejemplo y los ánimos; es preciso también ejercer la autoridad, explicando siempre, en la medida de lo posible, las razones que nos llevan a aconsejar, imponer, reprobar o prohibir una conducta determinada.

La educación al margen de la autoridad, en otro tiempo tan pregonada, se presenta hoy como una breve moda fracasada y obsoleta, contradicha por aquellos mismos que la han sufrido. El niño tiene necesidad de autoridad y la busca. Si no encuentra a su alrededor una señalización y una demarcación, se torna inseguro o nervioso.

Incluso cuando juegan entre ellos, los niños inventan siempre reglas que no deben ser transgredidas. Por lo demás, todos sabemos lo antipáticos, molestos y tiránicos que son los hijos de los otros, cuando están malcriados, habituados a llamar siempre la atención y a no obedecer cuando no tienen ganas.

Pero tratándose de los propios, es más difícil un juicio lúcido. No se sabe bien si imponerse o abajarse a pactar y dejar hacer, para no correr el riesgo de tener una escena en público…, o acabar la cuestión con una explosión de ira y una regañina (que después deja más incómodos a los padres que al niño).

Por detrás de esta inseguridad, hay siempre una extraña mezcla de miedos y prevenciones. El horror a perder el cariño del chiquillo, el temor a que corra algún riesgo su incolumidad física, el pavor a que nos haga quedar mal o nos provoque daños materiales.

En definitiva, aunque no lo advirtamos ni deseemos, nos queremos más a nosotros mismos que al chico o la chica, anteponemos nuestro bien al suyo. De ahí que, si por encima de tantos temores prevaleciera el deseo sincero y eficaz de ayudar al crío a reconocer los propios impulsos egoístas, la codicia, la pereza, la envidia, la crueldad, etc., no existiría esa sensación de culpa cuando se lo corrigiera utilizando el propio ascendiente.

• Con base en lo expuesto hasta aquí, y aun cuando no esté de moda, es menester reiterar de modo claro y neto la imposibilidad de educar sin ejercer la autoridad (que no es autoritarismo) y exigir la obediencia desde el mismo momento en que los niños empiezan a entender lo que se les pide. Por eso, es importante que los padres, explicando siempre los motivos de sus decisiones, indiquen a los niños lo que deben hacer o evitar, no dejando por comodidad caer en el olvido sus órdenes, ni permitiendo que los niños se les opongan abiertamente.

Como consecuencia, un criterio básico en la educación del hogar es que deben existir muy pocas normas y muy fundamentales y nunca arbitrarias, lograr que siempre se cumplan… y dejar una enorme libertad en todo lo opinable, aun cuando las preferencias de los hijos no coincidan con las nuestras: ¡ellos gozan de todo el «derecho» a llegar a ser aquello a lo que están llamados… y nosotros no tenemos ninguno a convertirlos en una réplica de nuestro propio yo!

A veces, sin embargo, se prohíbe algo sin saber bien por qué, qué es lo que encierra de malo, sólo por impulso, por las ganas de estar tranquilos o porque uno se siente nervioso y todo le molesta. Se compromete así la propia autoridad sin que sea necesario, abusando de ella… y se desconcierta a los muchachos, que no saben por qué hoy está vedado lo que ayer se veía con buenos ojos.

Cualquier niño sano tiene necesidad de movimiento, de juego inventivo y de libertad. Interviniendo de manera continua e irrazonable se acaba por hacer de la autoridad algo insufrible. Como aquella madre de la que se cuenta que decía a la niñera: «Ve al cuarto de los niños a ver qué están haciendo… y prohíbeselo».

Por otro lado, la convicción del niño de que nunca hará desistir a los padres de las órdenes impartidas posee una extraordinaria eficacia, y ayuda enormemente a calmar las rabietas o a que no lleguen a producirse.

(Lo más opuesto a esto, como ya he insinuado, es repetir veinte veces la misma orden —lávate los dientes, dúchate, vete ya a dormir…— sin exigir que se cumpla de inmediato: provoca un enorme desgaste psíquico, tal vez sobre todo a las madres, que suelen pasar mayor parte del día bregando con los críos, al tiempo que disminuye o elimina la propia autoridad).

• Vale asimismo la pena estar atentos al modo como se da una indicación. Quien ordena secamente o alzando sin motivo el volumen de la voz deja siempre traslucir nerviosismo y poca seguridad. Un tono amenazador suscita con razón reacciones negativas y oposiciones. Demos las órdenes o, mejor, pidamos por favor, con actitud serena y confiando claramente en que vamos a ser obedecidos.

Reservemos los mandatos estrictos para las cosas muy importantes. Para las demás peticiones resultará preferible utilizar una forma más blanda: « ¿serías tan amable de…?», «¿podrías, por favor…?», «¿hay alguno que sepa hacer esto?». De este modo, se estimulará a los críos para que realicen elecciones libres y responsables, y se les dará la ocasión de actuar con autonomía e inventiva, de sentirse útiles… y experimentar la satisfacción de tener contentos a sus padres.

A veces es necesario pedir al hijo un esfuerzo mayor del acostumbrado; convendrá entonces crear un clima favorable. Si, por ejemplo, sabéis que vuestro cónyuge está particularmente cansado o lo atenaza una jaqueca insufrible, hablaréis a solas con el niño y le diréis: «Mamá (o papá) tiene un fuerte dolor de cabeza; por eso, esta tarde te pido un empeño especial para hacer el menos ruido posible…».

Quizá sea oportuno darle una ocupación, y dirigirle una mirada cariñosa o una caricia, de vez en cuando, para recompensar sus desvelos… sin olvidar que en este, como en los restantes casos, hay que arreglárselas para que el niño cumpla su obligación.

Firmeza, por tanto, para exigir la conducta adecuada, pero dulzura extrema en el modo de sugerirla o reclamarla.

7.- Saber regañar y castigar.


Los ánimos y las recompensas no son normalmente suficientes para una sana educación. Un reproche o una punición, dados de la manera oportuna, proporcionada y sin arrepentimientos injustificados, contribuirá a formar el criterio moral del muchacho.

Sensata e inteligente debe ser la dosificación de las reprimendas y de los castigos. La política del «dejar hacer» es típica de los padres o débiles o cómplices.

También en la educación, la «manga ancha» viene dictada a menudo por el temor de no ser obedecido o por la comodidad («haz lo que quieras, con tal de dejarme en paz»)… que no son sino otros tantos modos de amor propio: de preferir el propio bien (no esforzarse, no sufrir al demandar la conducta correcta) al de los hijos.

Pero resultaría pedante, o incluso neurótico, un continuo y sofocante control de los chicos, regañados y castigados por la más mínima desviación de unos cánones despóticos establecidos por los padres.

Para que una reprensión sea educativa ha de resultar clara, sucinta y no humillante. Hay por tanto que aprender a regañar de manera correcta, explícita, breve, y después cambiar el tema de la conversación. En efecto, no se debe exigir que el hijo reconozca de inmediato el propio mal y pronuncie un mea culpa, sobre todo si están presentes otras personas (¿lo hacemos nosotros, los adultos?).

Convendrá también elegir el lugar y el momento pertinente para reprenderle; a veces será necesario esperar a que haya pasado el propio enfado, para poder hablar con la debida serenidad y con mayor eficacia.

Por otro lado, antes de decidirse a dar un castigo, conviene estar bien seguros de que el niño era consciente de la prohibición o del mandato.

Naturalmente, hay que evitar no solo que la sanción sea el desahogo de la propia rabia o malhumor, sino también que tenga esa apariencia. Tratándose de fracasos escolares, conviene saber juzgar si se deben a irresponsabilidad o a limitaciones difícilmente superables del chico o de la chica.

Cuando se reprenda es menester además huir de las comparaciones: «Mira cómo obedece y estudia tu hermana…». Las confrontaciones sólo engendran celos y antipatías.

Tener que castigar puede y debe disgustarnos, pero a veces es el mejor testimonio de amor que cabe ofrecer a un hijo: el amor «todo lo sufre», cabría recordar con san Pablo,… incluso el dolor de los seres queridos, siempre que tal sufrimiento sea necesario.

Ningún temor, por tanto, a que una corrección justa y bien dada disminuya el amor del hijo respecto a vosotros. A veces se oye responder al muchacho castigado: «¡No me importa en absoluto!». Podéis entonces decirle, con toda la serenidad de que seáis capaces: «No es mi propósito molestarte ni hacerte padecer».

8.- Formar la conciencia.


En nuestra sociedad, los niños resultan bombardeados por un conjunto de eslóganes y de frases que transmiten «ideales» no siempre acordes con una visión adecuada del ser humano, e incapaces por tanto de hacerlos dichosos.

La solución no es un régimen policial, compuesto de controles y de castigos. Es menester que los hijos interioricen y hagan propios los criterios correctos, que formen su conciencia, aprendiendo a distinguir claramente lo bueno de lo malo.

 Y para ello no basta con decirles: «¡Esto no está bien!» o, menos todavía, «¡Esto no me gusta!».

Se corre el riesgo de transformar la moral en un conjunto de prohibiciones arbitrarias, carentes de fundamento. Por el contrario, es muy importante «educar en positivo», como se suele afirmar; lo cual equivale, en mi opinión, a mostrar la belleza y la humanidad de la virtud alegre y serena, desenvuelta y sin inhibiciones. Para lograrlo, hay que esforzarse por vivir la propia vida, con todas sus contrariedades, como una gozosa aventura que vale la pena componer cada día.

En tales circunstancias, al descubrir la hermosura y la maravilla de hacer el bien, el niño se sentirá atraído y estimulado para obrar correctamente.

Además, interesa hacer comprender lo decisiva que es la intención para determinar la moralidad de un acto, y ayudar a los hijos a preguntarse el porqué de un determinado comportamiento. A tenor de sus respuestas, se les hará ver la posible injusticia, envidia, soberbia, etc., que los ha motivado. El denominado complejo de culpa, es decir, la obscura y angustiosa sensación de haberse equivocado, acompañada de miedo o de vergüenza, nace justo de la falta de un valiente y sereno examen de la calidad moral de nuestros actos. Por el contrario, como muestran también los psiquiatras más avezados, es necesario y sano el sentido del pecado. La clara percepción de las propias concesiones y faltas, con las que hemos vuelto las espaldas a Dios, provoca un remordimiento que activa y multiplica las fuerzas para buscar de nuevo el amor que perdona.

Para formar la conciencia puede también ser útil comentar con el niño la bondad o maldad de las situaciones y hechos de los que tenemos noticia, así como sugerirle la práctica del examen de conciencia personal al término del día, acaso ayudándole en los primeros pasos a hacerse las preguntas adecuadas. A medida que crece, hay que dejarle tomar con mayor libertad y responsabilidad sus propias decisiones, diciéndole como mucho: «Yo, de ti, lo haría de este o aquel modo» y, en su caso, explicándole brevemente el porqué.

9.- No malcriar a los niños.


Se malcría a un niño con desproporcionadas o muy frecuentes alabanzas, con indulgencia y condescendencia respecto a sus antojos. Se lo maleduca también convirtiéndolo a menudo en el centro del interés de todos, y dejando que sea él quien determine las decisiones familiares. Un pequeño rodeado de excesiva atención y de concesiones inoportunas, una vez fuera del ámbito de la familia se convertirá, si posee un temperamento débil, en una persona tímida e incapaz de desenvolverse por sí misma. Si, por el contrario, tiene un fuerte temperamento, se transformará en un egoísta, capaz de servirse de los otros o de llevárselos por delante.

Por eso, frente a los caprichos de los niños no se debe ceder: habrá simplemente que esperar a que pase la pataleta, sin nerviosismos, manteniendo una actitud serena, casi de desatención, y, al mismo tiempo, firme. Y esto, incluso o sobre todo cuando «nos pongan en evidencia» delante de otras personas: su bien (¡el de los hijos!) debe ir siempre por delante del nuestro.

10.- Educar la libertad.


En este ámbito, la tarea del educador es doble: hacer que el educando tome conciencia del valor de la propia libertad, y enseñarle a ejercerla correctamente.

Pero no resulta fácil entender a fondo lo que es la libertad y su estrecha relación con el bien y con el amor. ¿Quién es auténticamente libre?: el que, una vez conocido, hace el bien porque quiere hacerlo, por amor a lo bueno. Al contrario, va «perdiendo» su libertad quien obra de manera incorrecta. Un hombre puede quitarse la vida porque es «libre», pero nadie diría que el suicidio lo mejora en cuanto persona o incrementa su libertad.

Educar en la libertad significa por tanto ayudar a distinguir lo que es bueno (para los demás y, como consecuencia, para la propia felicidad), y animar a realizar las elecciones consiguientes, siempre por amor.

Conceder con prudencia una creciente libertad a los hijos contribuye a tornarlos responsables. Una larga experiencia de educador permitía afirmar a San Josemaría Escrivá: «Es preferible que [los padres] se dejen engañar alguna vez: la confianza, que se pone en los hijos, hace que ellos mismos se avergüencen de haber abusado, y se corrijan; en cambio, si no tienen libertad, si ven que no se confía en ellos, se sentirán movidos a engañar siempre».

En definitiva, igual que antes afirmaba que el objetivo de toda educación es enseñar a amar, puede también decirse —pues en el fondo es lo mismo— que equivale a ir haciendo progresivamente más libre e independiente a quienes tenemos a nuestro cargo: que sepan valerse por sí mismos, ser dueños de sus decisiones, con plena libertad y total responsabilidad.

QUIEN ES TOMÁS MELENDO GRANADOS



Catedrático de Filosofía (Metafísica) de la Universidad de Málaga
Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía
Director del Master Universitario en Ciencias para la Familia  (Universidad de Málaga)
Tomás Melendo Granados nació en Melilla, España, en 1951. Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía, realizó sus estudios superiores en la Universidad de Navarra, y los completó en Italia (Roma) y en Alemania (Bremen y Marburg).
Obtuvo el Premio Extraordinario de Licenciatura y Doctorado concedido por la Facultad de Filosofía y Letras (Sección de Filosofía) de la Universidad de Navarra. Durante un tiempo, ejerció su actividad docente e investigadora en Roma, Pamplona y Madrid.
En 1983 ganó la Cátedra de Metafísica de la Universidad de La Laguna, y poco después se trasladó aMálaga, donde en la actualidad reside, conjugando su dedicación a la Universidad (docente, investigadora y de publicación) con la redacción de escritos dirigidos a un más amplio público y la atención a sus siete hijos.
Becario de la Alexander von Humboldt Stiftung, fue Investigador Colaborador del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra y del IESE, y actualmente es Director de los Estudios Universitarios sobre la Familia de la Universidad de Málaga, que incluyen un Master en Ciencias para la Familia, un Experto en Antropología de la Familia y tres cursos más breves sobre La persona, fundamento de la familia, La sexualidad en el ámbito familiar y El matrimonio: antropología, derecho, terapia.
Es socio Fundador de la Sociedad Andaluza de Investigación Bioética, miembro de la Sociedad Española de Bioética, miembro de la Sociedad Española de Personalismo, Co-Director de la sección de Filosofía de laGran Enciclopedia Rialp (GER), Director de la revista Metafísica y persona y miembro del Consejo de Redacción o del Consejo asesor de otras revistas especializadas, en Europa y América.
A lo largo de su ya larga carrera como docente, investigador y escritor, ha procurado conjugar la lucidez en la comprensión y penetración de los principios primeros del saber filosófico con una atención esmerada a los problemas reales que vertebran la vida diaria de nuestros contemporáneos, y expresarlos en un lenguaje sugerente y asequible (el trabajo y la empresa, el amor, el matrimonio, la educación familiar e institucionalizada…)
En el intento de hacer llegar la luz de la filosofía al mayor número posible de personas, ha pronunciado Cursos y Conferencias en España y en el extranjero, alternando las de tono universitario más estricto (Congresos, Symposia, Mesas redondas…) con aquellas otras, dirigidas a un público más general, en las que su lenguaje se torna asequible a todos y se adorna con sugerencias vitales y prácticas.
Sus escritos superan ya lo cuarenta libros y más de un centenar de colaboraciones en libros revistas especializadas, así como un buen número de folletos, opúsculos y artículos de divulgación, bastantes de ellos reproducidos en la Red.


jueves, 1 de octubre de 2009

Demoledor Informe sobre la "Gripe A"



MEDNEWS
Discovery DSALUD publica un
 DEMOLEDOR INFORME SOBRE LA GRIPE A


   “Cuatrocientos niños españoles van a arriesgar esta semana su salud y su vida para que dos multinacionales se enriquezcan con una vacuna absolutamente innecesaria. Y eso sólo es posible porque a los padres no se les ha contado la verdad ya que de lo contrario jamás habrían accedido a que sus hijos hagan de cobayas humanas”.


   Quien de forma tan contundente se expresa es José Antonio Campoy, director de la revista Discovery DSALUD y actual presidente de la World Association for Cancer Research (WACR) en declaraciones hechas esta misma mañana a MEDNEWS cuando le localizamos para comentar el sorprendente monográfico que esa publicación acaba de sacar a la venta hoy lunes.
   “Hay numerosos trabajos científicos, algunos de los cuales los citamos en el informe que acabamos de publicar, según los cuales las vacunas, a causa fundamentalmente de las sustancias adyuvantes que llevan, pueden provocar autismo, síndrome de Guillain-Barré, lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica, artritis, fibromialgia, fatiga crónica, úlceras, mareos, debilidad, pérdida de memoria, convulsiones, cambios de humor, problemas neuropsiquiátricos, diarrea crónica, sudoración nocturna, adenopatías, erupciones, dolores de cabeza crónicos y muchas otras patologías, Pero de eso nadie habla. ¿Se lo han explicado las autoridades sanitarias y médicos a los padres de esos niños a los que van a usar de cobayas?, pregunta José Antonio Campoy.  

  “Nadie habla de ello –seguiría diciéndonos- pero resulta que la cepa del virus A-N1H1 produce entre un 30% y un 50% menos ingrediente activo del esperado así que para resolver la falta de materia prima, dados los cientos de millones de vacunas que quieren vender los laboratorios, están usando sustancias que aumenten la respuesta inmune del organismo obviando que muchas son altamente tóxicas. En suma, para producir más y reducir costes usan adyuvantes y así necesitan diez veces menos cantidad de antígeno por dosis. Solo que las mismas pueden causar fuertes reacciones adversas”.


   “La sociedad tiene derecho a saber que lo que está pasando en España con la gripe A -agregaría Campoy a MEDNEWS- es posible porque hace tres años nuestro Ministerio de Sanidad aprobó una norma, la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, que en su artículo 24, punto 5, establece que “la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios podrá autorizar temporalmente la distribución de medicamentos no autorizados, en respuesta a la propagación supuesta o confirmada de un agente patógeno o químico, toxina o radiación nuclear capaz de causar daños. En estas circunstancias, si se hubiere recomendado o impuesto por la autoridad competente el uso de medicamentos en indicaciones no autorizadas o de medicamentos no autorizados, los titulares de la autorización y demás profesionales que intervengan en el proceso estarían exentos de responsabilidad civil o administrativa por todas las consecuencias derivadas de la utilización del medicamento salvo por los daños causados por productos defectuosos”. Es decir, se han autoconcedido patente de corso a nivel jurídico. Algo inconcebible en una democracia. Por eso proponen con tanta tranquilidad que la gente se vacune y tome antivirales a pesar de su inutilidad y de sus potenciales peligros. Saben que no les pasará nada. Ni a ellos, ni a los laboratorios, ni a los profesionales sanitarios que les hagan el juego. Y alguien debe transmitir este hecho a los padres de esos niños”.


   MEDNEWS ha podido comprobar que el informe especial de Discovery DSALUD –de decenas de páginas- viene apoyado con numerosos trabajos científicos que ponen en entredicho todo lo que se ha estado contando sobre la presunta necesidad, eficacia y seguridad tanto de las vacunas como de los antivirales.
   “Si la credibilidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) estadounidense, la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA), los ministerios de Sanidad y las grandes multinacionales farmacéuticas sigue intacta tras el esperpento de la gripe A es que el grado de alienación de la sociedad ha alcanzado límites inauditos. Porque lo que está sucediendo con la presunta pandemia que se achaca al A-N1H1 es sencillamente nauseabundo”, afirma Campoy en el Editorial de este número especial.
   “La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido públicamente que la mayoría de los enfermos infectados por el virus de la gripe A se recuperan por completo al cabo de una semana sin recibir tratamiento médico y que las personas sanas que contraen la gripe no necesitan ser tratadas con antivirales... luego ¿a cuento de qué el estado de infopánico generado de forma tan  irresponsable”, agregaría José Antonio Campoy.


   El informe de Discovery DSALUD explica asimismo que la OMS ha dejado claro que los antivirales sólo deben ingerirlos personas con gripe A “que se encuentren graves” así como “aquellas con riesgo de complicaciones” añadiendo que “no necesitan administrare a personas sanas con síntomas leves de gripe”.


   “El Tamiflu –asegura Campoy- es un antiviral que no previene ni cura nada. Está pues muy lejos de ser un medicamento eficaz como se ha hecho creer. Ni siquiera ha demostrado que sea seguro. Y de hecho a los niños sanos no se les debe dar antivirales para la gripe A porque los daños potenciales son superiores a los beneficios. Así lo afirman entre otros científicos, como explicamos en el informe que aparece en la revista, Mathew Thompson y Carl Heneghan, prestigiosos investigadores de la Universidad de Oxford. Hay que decirlo sin subterfugios: ni el Tamiflu de Roche ni el Relenza de GlaxoSmithKline previenen la infección de la gripe. Es más, ingerirlos estando sanos es un error porque no sirven como preventivos”.


   En cuanto a las muertes que se dice el virus de la gripe A ha provocado en personas sanas Campoy es contundente: “Que personas con muy distintas patologías graves hayan muerto estando infectadas por el virus de la gripe A no implica que éste haya sido la causa de la muerte como gratuitamente se intenta hacer creer. La posibilidad de que el A-N1H1 provoque la muerte de alguien sano es nula. Así pues nos están mintiendo”


   MEDNEWS debe decir que las referencias a estudios científicos e investigadores de prestigio internacional es una constante en todo el informe que publica Discovery DSALUD. Se trata sin duda de un trabajo sobre el que se podrá pues discrepar pero ciertamente constituye una investigación seria, rigurosa y documentada.


   “Hace tres años -explica Campoy- denunciamos que la gripe aviar era un montaje y el tiempo nos daría la razón. Ahora llevamos tres meses haciendo lo mismo en solitario y parece que por fin los demás medios de comunicación se han empezado a informar y a entender la verdad. Tarde pero nos congratula. Aunque nadie mencione nuestra labor”.


   Cabe agregar que en su informe Discovery DSALUD no sólo denuncia que la OMS ha mentido al afirmar desde el principio que se trataba de una pandemia que podría provocar cientos de millones de afectados y millones de muertos sino que está claramente implicada en una operación que no duda en calificar de conspiración cuyo único objetivo es vender millones de vacunas y antivirales.


   “Todo esto–asevera Campoy- es fruto de una conspiración para que unos cuantos individuos y empresas carentes de escrúpulos se enriquezcan. Porque si la gripe A fuera una pandemia tan terrible y a la Organización Mundial de la Salud (OMS) le preocupa tanto, ¿por qué no la declaró un problema de salud pública mundial autorizando la fabricación de medicamentos genéricos para combatirla? Porque les hunde el negocio a los que lo han montado. Y es que la OMS no es una organización independiente. Está completamente controlada por la gran industria farmacéutica”.


    Discovery DSALUD es una publicación que cuenta con un Consejo Asesor integrado por 73 profesionales de varios países -entre ellos catedráticos y representantes de organizaciones médicas- y se vende actualmente en España, Portugal, Argentina, México, Venezuela, Perú, Colombia, Ecuador, Puerto Rico y Guatemala.


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La Dra. Rauni Kilde habla sobre la conspiración de la gripe porcina.
Rauni Kilde fue Ministra de Sanidad de Finlandia. Si lo que quieren es esquilmar la población puede que ahora les haya fallado el invento de la gripe A, pero lo volverán a intentar.
Lo terrible es la cuestión que plantea; ¿Somos demasiados? ¿No hay otra salida para que el planeta continúe su camino?
En 1976 el gobierno de EEUU, temiendo una pandemia de gripe porcina asustó a los ciudadanos americanos animándolos a vacunarse. 4000 ciudadanos que se vacunaron y denunciaron posteriormente al gobierno de los EEUU por serias complicaciones....

ENTREVISTA A JANE BURGERMEISTER



Jane Burgermeister, periodista austriaco-irlandesa.
Jane Burgermeister descubrió que la farmacéutica Baxter International había enviado a principios de 2009 material para vacunas contaminado con virus aviar vivo a laboratorios de 18 países.
Este descubrimiento le llevó a comenzar una investigación en la que consiguió numerosas evidencias y pruebas para denunciar ante los tribunales a numerosas agencias e instituciones como la OMS, ONU, la farmacéutica Baxter Internacional, gobierno americano, banqueros... por intento de genocidio y de reducción de la población a través de la vacunación de la gripe porcina.
Burgermeister fue despedida de su trabajo sin que se le dieran motivos y se embarcó entonces en una campaña de divulgación sobre todo este asunto. Comenzó también a recibir todo tipo de descalificaciones, se le acusó de no haber presentado realmente ningún cargo, se le intentó desprestigiar de muchas maneras e incluso se llegó a decir que ni siquiera existía, hasta que Proyecto Camelot realizó esta entrevista.

GABILONDO 1 DE SEPTIEMBRE - GRIPE A





TAMIFLU "EL ATAQUE BIOLOGICO"

El único medicamento que dicen puede reducir los síntomas de la gripe A.
El Tamiflu fue desarrollado y patentado en 1996 en California, por una empresa de biotecnología, Gilead Sciences Inc. que cotiza en el NASDAQ como (GILD).
En 1997 antes de ser nombrado secretario de Defensa Donald Rumsfeld fue nombrado miembro del Consejo de Administración de Gilead Sciences Inc y es uno de sus mayores accionistas.


"ASÍ NOS VENDIERON LA GRIPE A"


Decálogo "oficial" de la enfermedad "Gripe A"

1 Los síntomas de la gripe A aparecen entre uno y cinco días después de penetrar el virus en el organismo. Además de fiebre alta, tos, congestión nasal, estornudos, dolores musculares y malestar general, hay personas que también sufren vómitos y diarrea. Ante las primeras sospechas hay que llamar a los servicios sanitarios.
2 Los grupos de riesgo que deben vacunarse no están perfilados de forma oficial. Sin embargo, los expertos señalan algunos colectivos más vulnerables: niños menores de cinco años, embarazadas y adultos con patologías crónicas (enfermedades respiratorias, inmunodepresión...). Aunque los mayores de 60 años se infectan menos, si se contagian tienen más riesgo de que surjan complicaciones.
3 El contagio se produce no sólo por el aire, lo más frecuente es que sea de forma indirecta, cuando una persona se toca los ojos, nariz o boca después de haber tocado microgotas que contienen el virus y que han quedado depositadas en las manos y otras superficies.
4 Lavarse las manos con agua y jabón de forma frecuentees la principal medida de prevención para evitar el contagio y la propagación de la pandemia. Sobre todo, después de viajar en transporte público, al regresar a casa, antes y después de comer... Hay otras reglas de oro: no tocarse la boca, nariz ni ojos; taparse la boca y la nariz con un pañuelo desechable al toser o estornudar y evitar el contacto con afectados de nueva gripe.
5 El enfermo debe quedarse siete días en casa y no recibir visitas. Por tanto, no irá a trabajar ni a clase. Tendrá que estar en una habitación separada y cerrada. Su cuidador deberá utilizar una mascarilla quirúrgica cuando le atienda y extremar las medidas higiénicas.
6 No todos los enfermos necesitan antivirales. El médico decidirá en qué casos administrarlos. Para que sean efectivos deben tomarse en las primeras 48 horas tras aparecer los síntomas. Además, se utilizan analgésicos y antitérmicos para aliviar los síntomas. Hay que beber mucho líquido y hacer reposo.
7 En España, se desarrollarán dos campañas de vacunación: una de la gripe común y otra de la gripe A. Aunque las farmacéuticas no tendrán listo el fármaco del nuevo virus hasta el otoño. El Gobierno ya ha encargado 37 millones de vacunas para inmunizar al 40% de la población. Serán dos dosis por persona.
8 El Gobierno publicará una guía para que las empresasdisminuyan el impacto de la gripe A en sus plantillas. Las funciones esenciales siempre estarán cubiertas. Hay que facilitar las medidas higiénicas a los empleados. Y crear un comité de crisis que siga la situación.
9 Los organismos internacionales no han recomendado el cierre de guarderías, colegios, institutos y universidades.
10 No existe ninguna restricción a los viajes. En los aviones hay un protocolo de actuación en el caso de que se detecte una persona con gripe A entre el pasaje.

       

       


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